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El regreso de dos guerrilleros

476 | 11 abril 2017 | Archivo y Memoria | Opinión | 80 vistas | comentarios
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guerrilla mexico

Los restos de Eliseo Flores Vázquez y Martín Mario Organis. Foto: Especial.

Kevyn Simon Delgado*

Eliseo Flores Vázquez y Martín Mario Organis, ambos militantes del Partido de los Pobres y la Brigada Campesina de Ajusticiamiento, la organización político-militarista más representativa del movimiento armado socialista en el ámbito rural en nuestro país durante las décadas de los sesenta y setenta, murieron en un combate con el Ejército en Posquelite, Guerrero, en el cerro de Las Claverillas, en septiembre de 1974.

lucio cabañas partido de los pobres

Imagen: Especial.

Guerrero, un estado lleno de caciques y extrema pobreza, se encontraba cercado por el Ejército que incluso controlaba el flujo de alimentos para que las poblaciones que simpatizaban con las guerrillas, ya fuera la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria de Genaro Vázquez o el Partido de los Pobres de Lucio Cabañas, no recibieran el apoyo de sus familiares, a quienes también se les persiguió.

Para ese momento, el canto del cisne de dicha organización, tenían secuestrado al entonces senador y candidato –y seguro ganador– a la gubernatura por el PRI, Rubén Figueroa Figueroa, quien había buscado abrir un diálogo con Cabañas en el corazón de la sierra. Sin embargo, los guerrilleros tenían otros planes para el mecenas de uno de los cacicazgos más largos y sangrientos de la historia contemporánea del país (su hijo, el también gobernador Rubén Figueroa Alcocer, estuvo implicado en la matanza de Aguas Blancas en 1995, tras la que pidió licencia al Congreso del Estado), desatando las desapariciones forzadas en la región, por mucho la más golpeada con este crimen.

Cuarenta años después, la Comisión de la Verdad –prácticamente única en su tipo en todo México–, instaurada durante el mandato del gobernador Ángel Aguirre Rivero –quien también pidió licencia al cargo tras la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa–, se propuso esclarecer y deslindar responsabilidades de las violaciones cometidas durante la etapa conocida como la “guerra sucia”, encontrando y exhumando los restos de los dos guerrilleros, Martín y Eliseo, que fueron identificados por la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México. Tres años después, en pequeños ataúdes, sus restos fueron regresados a Chilpancingo, Guerrero, y colocados en un teatro al aire libre en su alameda donde, entre aplausos y porras de un centenar de personas, incluyendo familiares, se les rindió un pequeño homenaje, fungiendo como único orador el exrector de la Universidad Autónoma de Guerrero e integrante de la Comisión de la Verdad, Arquímedes Morales Carranza.

Los restos de Eliseo se trasladaron al Panteón Central de Chilpancingo y los de Martín fueron trasladados a Atoyac, en la Costa Chica. Por fin, tras las sepulturas, dos familias encontraron natural descanso que continúa a un cortejo fúnebre, sin embargo, según la propia Comisión de la Verdad del periodo de la “guerra sucia”, siguen sin aparecer otras 600 personas, entre guerrilleros, familiares de éstos, luchadores sociales de todo tipo y ciudadanos sin una relación directa con la oposición pacífica o armada.

*Historiador de la UAQ.

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