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Olvidan autoridades a mujer que busca a su hijo desde 2014

| 15 mayo 2017 | Querétaro | 314 vistas | comentarios
  • Denunció que desde el año pasado las autoridades no investigan el caso de Edgar Abdul Villarreal Rodríguez, desaparecido desde el 15 de mayo de 2014 en Boca del Río, Veracruz.
olvidan autoridades a mujer que busca a su hijo desde 2014

La señora Guadalupe Elizabeth Villarreal Rodríguez. FotoLibertad de Palabra.

Iván Aldama Garnica

Querétaro, Qro.- En una pared de la casa que habita, la señora Guadalupe Elizabeth Villarreal Rodríguez colgó una manta con la leyenda “Hijo te encontraré aunque deba morir por ello”.

Son ya 3 años, desde el 14 de mayo de 2014, que la señora Elizabeth perdió contacto con su menor hijo, Edgar Abdul Villarreal Rodríguez, mientras este se encontraba en Boca del Río, Veracruz.

Sin embargo, ni las autoridades de aquella entidad ni las de Querétaro han logrado localizarlo y desde hace un año que no trabajan en el caso, lamentó Villarreal Rodríguez.

Inclusive no le han informado sobre los avances de su denuncia acerca de una serie de llamadas telefónicas que recibió para exigirle el pago de 250 mil pesos, a cambio de no matar a su hijo.

Ella junto con otras madres, que integran la asociación civil Desaparecidos Justicia, padecen la falta de apoyo de las autoridades, las cuales interrumpieron desde el 2016 las mesas de trabajo con las que avanzaban en las investigaciones.

De las últimas acciones sobre su caso está un acuerdo de las autoridades para solicitar a la Secretaría de Relaciones Exteriores la huella digital del pasaporte de Edgar, de acuerdo con la minuta fechada el 18 de mayo de 2016 y que firmaron representantes de la Secretaría de Gobernación, de la Procuraduría General de la República, de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y de la entonces Procuraduría General de Justicia de Querétaro.

A la angustia y desesperación de la señora Guadalupe Elizabeth se suman el deterioro de su salud y una complicada situación económica.

Y es que a lo largo de estos 3 años, ella ha mantenido la búsqueda de su hijo viajando a Veracruz y a otras entidades como el Estado de México y la capital del país.

La señora Elizabeth perdió su trabajo como cocinera en un hotel por los constantes viajes que realizaba. Primero le fueron descontando el sueldo y después terminó perdiendo su empleo.

Y es que hasta 2 ó 3 veces por mes se trasladaba a Veracruz, donde gastaba en promedio 4 mil pesos por viaje.

Al quedarse sin trabajo, y con la necesidad de seguir viajando para buscar a su hijo, tuvo que vender sus pertenencias.

“Pierdo todos mis trabajos, trabajaba en un hotel aquí en Querétaro; vendía ropa a domicilio, vendía zapatos, vendía joyería. Todos los muebles de mi casa los vendí, tuve que vender la sala, la mesa, la estufa, el refrigerador…”.

En este tiempo su madre falleció y desde esa fecha dijo que algunos de sus familiares, como su hijo mayor, se distanció de ella.

“Cuando empezaron a saber, toda la familia, de lo que pasó con mi hijo, todo mundo se empezó a alejar y todo mundo así como ‘ni te conozco ni familia somos ni nada’”.

Hasta mediados de 2015 fue que conoció a la organización Desaparecidos Justicia –integrada por familiares de personas desaparecidas–, en donde encontró personas que comparten su dolor y con las que ha podido lograr la localización de diecisiete personas con vida.

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Edgar Abdul Villarreal Rodríguez, originario de Querétaro, desapareció en Boca del Río, Veracruz. Foto: Especial.

EL VIAJE

Güero, como le llama a su hijo, viajó un día después del Día de las Madres de ese 2014 a Boca del Río, Veracruz con su tío y 4 personas más.

Después de insistir durante días pudo convencer a la señora Elizabeth que le diera permiso de acompañar a su tío Israel, quien le pidió ayuda para manejar.

“Ándale mamá, no me voy a meter al mar sino siento que sepa nadar bien”, recuerda la señora Elizabeth que le dijo Edgar.

Desde los 7 años de edad, cuando fueron a Acapulco, Güero no iba a la playa.

Entonces, pese a que la señora Elizabeth no estaba muy conforme con el viaje, terminó por darle permiso.

Desde el 12 hasta el 14 de mayo ambos estuvieron comunicándose por teléfono celular. Incluso la última vez que platicaron la señora Elizabeth le preguntó cuándo iba a regresar, pero Edgar le respondió que se quedarían otros días.

El 15 de mayo, después de salir de trabajar, la señora Elizabeth le marcó a su hijo, pero no le contestó.

Ese día, alrededor de las 3:30 ó 4 de la tarde Edgar había platicado con su hermano Víctor, pero aquél tuvo que cortar la llamada.

La señora Elizabeth narró que Víctor refirió que mientras platicaba con su hermano, este le dijo que al lugar donde estaban (la Plaza Galerías de Boca del Río) había llegado una camioneta con personas encapuchadas, por lo que saldrían del lugar.

Después de eso, Edgar ya no contestó el teléfono.

Si bien, la señora Elizabeth trató de comunicarse con su hijo sin éxito, pensó que tal vez estaría entretenido y disfrutando de su viaje por lo que no insistía.

Su hijo Víctor y su medio hermano Israel no le avisaron que habían perdido contacto con Edgar Abdul. Fue su mamá quien le contó.

“Casi hasta principios de junio mi mamá me dice que mi hijo ‘está perdido’, que lo levantaron en Boca del Río”.

La señora Elizabeth viajó a Veracruz el 7 de junio para denunciar la desaparición de Edgar, pero en el Ministerio Público de Boca del Río le notificaron que tres personas ya habían iniciado la denuncia: su hijo mayor Víctor, la señora Araceli González Hermosillo (madre de Laura Roxxet González Hermosillo, joven que desapareció con Edgar) y Brenda Fernanda Valdez Ramírez, quien declaró ser la esposa de su hijo menor, aunque la señora Elizabeth niega conocerla.

La mujer, además de acudir a la Policía, pegó cartelones con la fotografía de su hijo en tiendas y puentes del lugar.

“Voy, vengo a Veracruz; voy, vengo constantemente a Veracruz, preguntando qué se sabe de mi hijo. Me dicen que no hay nada, te enseñan un expediente, creo que está más grande el expediente que yo traigo, que lo que estaban haciendo ahí, nada, nada, nada, y que siguen las investigaciones y hasta ahorita todo sigue igual”, lamenta.

La señora Elizabeth acudió también a la entonces Procuraduría de Querétaro, donde se negaban a tomarle su declaración al argumentarle que el hecho no había ocurrido en la entidad.

Sin embargo, casi un año después –cuando participaba en las mesas de trabajo con la asociación Desaparecidos Justicia y con autoridades locales y federales– supo que en el ministerio público queretano no iniciaron la denuncia desde la primera vez que acudió a declarar.

La señora Elizabeth tuvo que volver a acudir a la Agencia del Ministerio Público para denuciar la desaparición de Edgar, donde iniciaron la indagatoria número IV/2560/2014.

En la denuncia señala como primer sospechoso de la desaparición de su hijo a Israel Blanca Rodríguez, quien fue el que pidió a Edgar que lo acompañara a Veracruz y quien sí regresó a Querétaro.

No obstante, acusó que las autoridades no quisieron iniciarle un procedimiento a esta persona por estos hechos, debido a que antes había sido procesado por fraude, delito por el que fue encarcelado en el Penal de San José El Alto.

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Laura Roxxet González Hermosillo también está desaparecida. Foto: Especial.

LAS LLAMADAS

La señora Elizabeth narró que en noviembre de 2014 recibió una llamada a su teléfono celular. Recuerda que una voz masculina, con groserías, le dijo: “‘¿Tú eres la mamá de Edgar Abdul?’ Cuando dijo Edgar Abdul inmediatamente reaccioné, le digo ‘sí, ¿por qué?’ ‘Es que tenemos al quién sabe qué y quién sabe qué de tu hijo y le vamos a partir su mandarina en gajos, si no pagas, ahorita mismo’, y le colgué”.

Posteriormente le llamó otra persona, de un número diferente, quien le exigió la cantidad de 250 mil pesos, para no matar a Edgar.

“Me dijo que (si no pagaba) me lo iba a colgar de aquí en la salida de Querétaro, ellos me decían que donde está el ‘Tajín’ (Conín), en la salida de Querétaro, no decían Conín, decían Tajín en la salida de Querétaro”.

La señora Elizabeth  le pidió una prueba para saber si su hijo de verdad estaba con ellos, así que le preguntó cuál era el nombre de su perro, pero la persona que le llamó no supo decirle, argumentando que Edgar no se encontraba con él, sino que estaba en otro sitio.

“Así nos pasamos tres días (de que me hablaban y yo les exigía una prueba), ya al último me pedía 5 mil pesos, nada más. Después ya no les contesté y dejaron de llamar”.

Explicó que estas personas previamente llamaron a su sobrino preguntando por ella, quien les proporcionó su número de teléfono. Por esta razón sospecha que las personas que llamaron tenían acceso a los contactos del teléfono celular de Edgar.

Narró que tanto los mensajes como los números de teléfono de los cuales le llamaron los compartió a personal de la Procuraduría General de la República, quien le aseguró que investigaría, pero a la fecha no le ha proporcionado información.

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