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¡De pena ajena!

489 | 11 julio 2017 | Desde Nuestra América | Opinión | 74 vistas | comentarios
canciller luis videgaray

En la cuadragésima séptima Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Foto: SRE.

Oscar Wingartz Plata*

Estimados lectores, parecer ser que el actual gobierno federal, encabezado por Enrique Peña Nieto, tiene el propósito explícito de hacer todo mal y sin asomo de corrección o autocrítica. Para ello, un botón demuestra, la reunión de la Organización de Estados Americanos (OEA) celebrada en Cancún, Quintana Roo, del 19 al 21 de junio pasado. Planteamos este asunto por una razón que es evidente, se puso en juego la diplomacia mexicana, y salió muy mal parada. Los señalamientos vertidos por la canciller venezolana Delcy Rodríguez fueron de una contundencia inobjetables. Vayamos por partes.

Cuando se dio a conocer la crisis venezolana, este organismo presidido por un personaje con muy poco sentido común llamado Luis Almagro, secretario general, inició una campaña de hostigamiento y presión contra el país sudamericano, “haciendo cabeza” con otros países hemisféricos, entre otros: México, Estados Unidos, Canadá, Brasil, uno de sus propósitos era aplicarles la “Carta Democrática” de este organización continental. En términos muy sucintos y concretos es: La exclusión de Venezuela de la OEA, sanciones diplomáticas, y en casos extremos, la intervención en dicho país. Es de absoluta evidencia, que los venezolanos no se iban a quedar con los brazos cruzados ante estas amenazas.

Por otro lado está la propia situación venezolana, como habíamos expuesto en una entrega anterior, parte de un hecho que los países demandantes han hecho caso omiso, es la impresionante presión que Estados Unidos está ejerciendo vía la propia oposición venezolana, a través de dinero, insumos y manuales de desestabilización. Esto que se comenta no tiene nada de nuevo, ni son exageraciones, es una práctica “institucional” de los organismos norteamericanos para “llevar agua a su molino”. Ejemplos los tenemos en casi toda América Latina.

Videgaray “se ha convertido en peón de los Estados Unidos en América Latina, comprometiendo la seguridad nacional”, afirmó el senador Manuel Bartlett, y consideró “bochornosa” la actuación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) en la Asamblea de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

La Jornada.

En este contexto es que se abrió un debate frontal entre la posición venezolana y los países que acompañaba al secretario general de la OEA, con un saldo nada favorable para la diplomacia mexicana. En todo esto hay un asunto clave: la improvisación, la falta de sensibilidad diplomática y la pérdida de principios. Cuando Peña Nieto nombra como secretario de Relaciones Exteriores a Luis Videgaray cometió un error garrafal, poner al menos indicado en esa posición. Un sujeto sin formación ni conocimientos diplomáticos, el mismo Videgaray el día de su nombramiento públicamente lo dijo: “Vengo aprender de todos ustedes”. Esto es para los anales de lo increíble, como se dice, nada más hay de dos: Es un verdadero cínico o se quiso pasar de vivo.

Cuando hacíamos mención de la pérdida de principios, estamos haciendo una alusión explícita a la diplomacia mexicana que tiene como principio básico, fundamental: la no intromisión en asuntos de competencia exclusiva de estados soberanos. ¿Qué pasó? Pues, el secretario Videgaray aconsejado por quién sabe quién, comenzó como se dice en el argot popular: “a tirar línea”, y “a dar lecciones de democracia” a los venezolanos. Simple y sencillamente esto es inadmisible, sobre todo, si tomamos en cuenta que tenemos una tradición diplomática sólida. No somos aprendices, ni neófitos en cuestiones diplomáticas. Por eso, es realmente triste y en extremo cuestionable la actuación del canciller Videgaray.

Para cerrar el cuadro la canciller venezolana lo retó a debatir asuntos puntuales de su país y el nuestro, ante esa tesitura el propio canciller mexicano se tuvo que batir en retirada por una razón muy sencilla: No hay que pretender ver la paja en el ojo ajeno, cuando hay una viga en el propio. Es decir, la canciller le dijo de manera clara y concreta a la representación mexicana y acompañantes: cuando hayan arreglados sus asuntos internos, ahora sí pueden hablar de otros. Esta es una lección dolorosa, porque, incluso no hubo un consenso al interior  de la OEA para aplicarle la famosa Carta Democrática a Venezuela.

delcy rodriguez venezuela

Delcy Rodríguez, excanciller de la República Bolivariana de Venezuela. Foto: Especial.

Una idea que debe quedar clara en esta situación es que, la geopolítica si no va acompañada de un análisis serio, ponderado, fundamentado uno queda muy expuesto a la contrarréplica, ésta sí puede ser devastadora. Como le sucedió al canciller Videgaray. El propio representante del Secretario de Estado norteamericano se vio acorralado ante el embate de la posición venezolana y los países que no estaban dispuestos a ceder en su visión, y menos, entendiendo que era una imposición más de los Estados Unidos. Los tiempos han cambiado, ya no es la América Latina de los años 60, 70, 80 y 90 de la Guerra Fría. El eje de las coordenadas a nivel mundial están cambiando, los países tienen una idea más acabada y más propia de sus destinos.

No se debe olvidar que la ofensiva contra Venezuela tiene como punto focal, su petróleo. Un recurso que se está agotando velozmente a nivel mundial. Esto hace del país del libertador Simón Bolívar una presa en extremo codiciada. Sobre este asunto se pueden mostrar más elementos, todos ellos de primerísimo nivel y muy complejos.

Por último, debemos hacer una mención sobre la llamada oposición venezolana, ésta contempla un arco social disímbolo, es decir, está compuesto por diversos segmentos de clase, que van de la gran oligarquía a las capas medias, pasando por su representación política y legislativa, hasta segmentos las clases más pobres, que están siendo objeto de una manipulación severa en este contexto, todos estos sectores de clase muy activos en razón del fuerte apoyo que están recibiendo, a través, de otro de los brazos de la oligarquía, los medios de comunicación en todas sus modalidades, tanto nacionales como extranjeros.

Es decir, una arremetida mediática por todos los costados tratando de confundir, engañar, amedrentar, magnificar la situación venezolana ante la opinión pública en general, hasta el punto de decir que, es el caos total, lo cual no es cierto. Sobre la composición de estos sectores de clase, les recomiendo la lectura de un libro clásico, legendario de un personaje excluido por subversivo, pero de una gran formación: Karl Marx, El Dieciocho Brumario del Luis Bonaparte.

El gobierno venezolano encabezado por Nicolás Maduro, es un gobierno profundamente nacionalista, y está actuando en consecuencia con los principios de la Revolución Bolivariana iniciada por el Comandante Hugo Chávez. No nos dejemos engañar. Venezuela todavía tiene por delante un camino largo que recorrer. Entre otras cuestiones, superar el embate mediático en su contra.

*Doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Profesor-investigador en la Facultad de Filosofía de la UAQ.

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