
Un galimatías la Ley del Graffiti
Héctor Parra Rodríguez
El pasado lunes, la LV Legislatura del Estado, aprobó la reforma al artículo 202 Bis, del Código Penal del Estado. Este artículo fue creado apenas el mes de diciembre del 2002, pretendiendo el legislador queretano reprimir la nueva cultura extranjerizante del graffiti, adoptada principalmente por los jóvenes, generando la pena de prisión y multa. Prisión que va de 6 meses a tres años.
Cinco años han pasado y la cultura graffitera se fortaleció, de nada sirvió amedrentar a los jóvenes con este nuevo delito.
Los ofendidos por este delito, que simplemente debe ser considerado como daño en propiedad ajena, pero que elegantemente se le denominó “graffiti”, consiste en pintas que significan símbolos o dibujos que a su vez son un lenguaje de algunos jóvenes que llegan a ser obras de arte; decía pues, los ofendidos sencillamente no presentaban su querella o acusación para que el ministerio público iniciara la investigación y abriera la llamada averiguación previa.

¿La autoridad pretenderá que a todos los jóvenes graffiteros se les estigmatice y se les castigue de por vida por unas simples pintas?
Y es que después de que las autoridades lograran saber quién o quiénes eran los responsables, evaluar daños por medio de peritajes, ejercitar acción penal en contra de los inculpados, después seguir todo un proceso penal, con acusación, aportación de pruebas, desahogo de pruebas, peritajes, conclusiones, hasta llegar a la sentencia, de ahí todavía podría venir la apelación y el amparo.
Así que, después de varios meses o inclusive años, el ofendido podría obtener la reparación del daño, que seguramente no rebasarían dos botes de pintura, pero eso sí, gastaría mucho más que volver a pintar su barda. ¿Se justifica entonces este delito? ¿Qué no sería mejor que la autoridad generara, al menos, espacios de esparcimiento para la juventud o de educación artística? Seguramente saldría más barato y se ayudaría a esos jóvenes que dedican parte de su tiempo a las pintas del graffiti, jóvenes que no buscan causar un daño en propiedad ajena, simplemente pretenden dejar mensajes o desarrollar el arte de la pintura.
Claro que a nadie nos gusta que pinten con graffiti nuestros domicilios, sin embargo es indudable que la autoridad debe tomar otras medidas para atajar o encausar esta nueva “cultura”, en lugar de reprimir a los jóvenes con cárcel, multa o trabajo a favor de la comunidad.
Bueno, al no haber dado resultado este nuevo delito de tipo penal, ya que en lugar de reducir el graffiti, por el contrario, lo incrementó, ahora los diputados a la LV Legislatura, como por mensaje divino, ahora modifican las penas y en lugar de ser un delito que se persiga solo por querella, o sea por denuncia del ofendido, ahora el delito lo hace perseguible de oficio, lo que significa que cualquier persona lo puede denunciar, ya no solo el ofendido.
Pensemos hipotéticamente, si el propio ofendido no es capaz de presentar su querella por lo tortuoso y costoso del proceso penal, ¿cree usted amable lector que en lo sucesivo cualquier otra persona podrá presentar la denuncia en lugar del ofendido? ¡Vaya que sí están equivocados los legisladores! Claro que no lo harán y sabe por qué. Ahí le va.
El denunciante, no ofendido, por que el agraviado no es la sociedad, como suele suceder en los delitos que se persiguen de oficio, tendrá que acudir personalmente a presentar la denuncia, o detener a los acusados en flagrancia (imposible). Porque no bastará con que llame por teléfono y haga la denuncia.
No, tendrá que presentarse ante el ministerio público, declarar, después tendrá que ser llamado ante la autoridad judicial y en su caso deberá ser careado con el o los acusados, ya que esta es una garantía que consagra la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 20 fracción IV, a favor de los procesados. Entonces, ¿usted cree que los vecinos altamente civilizados van a presentar la denuncia en lugar del ofendido? Por supuesto que no. Y al final ¿qué obtendría el responsable y civilizado ciudadano que denuncie el delito de daño en propiedad ajena, conocido ahora como graffiti? Nada. Simplemente molestias y gastos. Peor aun, si después de un largo y costoso proceso al erario público, el ofendido, o sea al que le graffitearon su pared, no repinta su pared, nadie puede obligarlo a hacerlo, por lo tanto la pared graffiteada seguirá igual y entonces de qué habrá servido todo. De nada.
Otro grave problema, tiene que ver con esta nueva figura típica, que según se puede leer en la reforma ya aprobada, solo castiga al responsable con cárcel, multa y trabajos a favor de la comunidad. ¿Y la reparación del daño? Nada se dice y mucho menos que el responsable deje las cosas como estaban hasta antes de causar el daño. Bueno, así son nuestros legisladores, un poco olvidadizos.
Para concluir, es importante comentar con ustedes, que en Querétaro, nuestras autoridades de procuración de justicia, de impartición de justicia y penitenciarias, carecen de una política criminal que englobe toda la problemática delincuencial y de reinserción social. Ahí esta la negativa prueba de que, todo aquel que es sujeto a proceso y resulta sentenciado como responsable, por pequeño que sea el delito, queda estigmatizado para siempre y para conseguir cualquier fuente de empleo, lo primero que le piden es carta de antecedentes penales, por lo tanto el ciudadano que supuestamente ya fue re-adaptado o re-insertado a la sociedad en forma productiva y útil (según la autoridad), simplemente no puede conseguir empleo por que su carta dirá: “sentenciado por el delito de” y por ello los empresarios o sociedad laboral automáticamente lo rechaza y no le da empleo; o el rechazo en la escuela por ser delincuente.
Así que, ¿la autoridad pretenderá que a todos los jóvenes graffiteros se les estigmatice y se les castigue de por vida por unas simples pintas? Ante tanta equivocación, creo que la autoridad tiene la última palabra, ¿apoya o no apoya a los jóvenes? En sus manos esta corregir el error.
Etiquetas: amparo , arte , constitución , dibujo , graffiti , jóvenes , LV Legislatura





el espacio virtual debe ser una herramienta que rompa con las ataduras homologantes y convertirse en un medio de encuentro que posibilite la reflexión individual o colectiva.
¿Qué es peor entre pintar el mobiliario y equipamiento urbano, el sistema de transporte público o concesionado, o la propiedad privada? o que un miniseñor a parte de ser un maldito mentiroso, es impuesto por un YUNKE (ultra derecha radical y retrograda facción política) y el CCE (Consejo Coordinador Empresarial) cuyas acciones están orientadas de servilismo empresarial y cobro de facturas. Así como los trescientos cabrones plurinominales y doscientos proporcionales que están jugando con las normas y leyes para su beneficio partidal y que se dan el lujo de faltar a las cesiones sin importar que son empleados públicos, si lo fueran de alguna empresa seguramente al segundo retardo les harían un descuento a su salario, pero como no tienen un jefe directo, ya que el concepto de soberanía popular es tan abstracto, no les importa que el raquítico aumento al salario mínimo constitucionalmente no cumpla con su cometido, entre otros tantos asuntos de interés nacional.
Ahora bien, ¿En verdad es un crimen pintar el metro? yo creo que NO, porque si bien es cierto que la pintura solamente recubre la superficie del convoy, éste no presenta algún daño mecánico o desperfecto en su uso cotidiano, quizá gráficamente no sea atractivo para el público usuario, pero para otros quizá si. Lo que si es un crimen, es ver a los “subempleados” (free lance) de limpieza del STCm, en su mayoría adultos en plenitud (viejitos), que seguramente después de trabajar toda su vida tengan que seguir laborando por un salario que no excede los 400 pesos.
Por otro lado la red del STCm, aunque tenga deficiencias en frecuencias de carros, mantenimiento, servicio, capacidad, entre otras, es un servicio totalmente subsidiado que permite a casi 5 millones de usuario diarios viajar por casi toda la ciudad, sin embargo el costo por hacerlo es de 2 pesitos. Vengaaaaa por eso es nuestro Metro,,,,,y es como cambiar la pintura de nuestro cuarto o casa, porque no cortamos cables, ponchamos llantas, rompemos vidrios, es solo un parte de nuestra historicidad “existo y aquí esta lo que pienso y soy” es una extensión del espacio público sin agredir y con la libertad de poderlo hacer.
“bien dicen que la ciudad es de todos ¿NO? entonces yo la odorno como a mi me gusta”
!!!no concideren el graffiti como un delito!!!…
atentamente: esklamecker!!!