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Exigen liquidación justa ex empleados de Eckerle

4 Agosto 2008 Sección: Notas 147 vistas comentarios Imprimir el texto Enviar por email

  • Unas cien personas han perdido su empleo, en los últimos 6 meses en la empresa alemana Eckerle de México S.A. de C.V.
  • Algunas de las ex empleadas denunciaron los abusos y amenazas de que fueron objeto para que “renunciaran voluntariamente”.

Daniel de Antuñano Hernández

Un centenar de empleados fueron despedidos de la empresa Eckerle de México S.A. de C.V., ubicada en el Parque Industrial Querétaro de la delegación Santa Rosa Jáuregui.

La principal explicación que dieron los directivos de la empresa a los afectados fue que se encontraban en una situación económica difícil, por lo que los despidos se hacían necesarios.

Esto tendría sentido, según algunos empleados despedidos, sino fuera por el hecho de que esta empresa, Eckerle de México, abrió una nueva nave en Juventino Rosas, Guanajuato, donde agregaron que los empleados aceptan cobrar 500 pesos semanales, en comparación al sueldo semanal de 891 pesos que ellos tenían.

La empresa se promueve así en su página de Internet.

La empresa se promueve así en su página de Internet. (da click en la imagen para ver la página)

Atropello laboral

Una de las afectadas de la planta de Santa Rosa Jáuregui, Patricia Aguilar Reséndiz, con 4 años y tres meses trabajando en la empresa hasta su despido, cuenta que la corrieron el 27 de junio de 2008, junto con otras 9 personas, cuando vio su nombre en una lista donde se le indicaba que pasara al departamento de Recursos Humanos para realizar una “negociación” de su liquidación.

Sin embargo, Patricia Aguilar recuerda que el término que se manejó en realidad fue “renuncia voluntaria”. En dicha reunión le ofrecieron 30 días de prima de antigüedad, el fondo de ahorro y las vacaciones sin tomar. Al realizar la cuenta la cantidad que recibiría Patricia sería de $12,700 pesos.

Falta a sus principios

Eckerle incumple al menos a 5 de sus 12 principios que difunde en su página web.

5.- Dirección
Impulsamos la responsabilidad de cada empleado y los encaminamos hacia nuestras metas.

7.- Empleados
Queremos empleados motivados y comprometidos con su trabajo. Cada empleado es responsable del capital humano y de la conservación de nuestra empresa.

8.- Comunicación
Nos comunicamos unos con otros libremente y con respeto.

9.- Creatividad
Trabajamos en un entorno en donde las ideas y el desarrollo fluyen, e impulsa la creatividad de nuestros empleados.

12.- Cultura
Respetamos la cultura de otros países, así como a las personas y sus valores.

Pero Patricia aclaró que esta cantidad la manejó la empresa para la mayoría de los empleados, sin tomar en cuenta la antigüedad de los mismos “fue en general, a todos los que nos obligaron, porque fue bajo presión de una o de otra manera, nos obligaron a firmar la misma cantidad, casi nunca rebasó la cantidad de 15, 16 mil pesos”.

Nuestra entrevistada precisó que en la mayoría de los casos una de las formas de presión fue amenazar con “boletinar” al empleado en otras empresas para que no consiguiera otro trabajo.

Comenta que en la “negociación” nunca se le permitió revisar el documento de la renuncia, además de que la presión por que firmara hacía ver que el objetivo era el despido más que llegar a un acuerdo. Al final firmó el documento, del cual no tiene copia.

Yo no firmo

Un caso que se suma al de Patricia es el de Marcela Hernández Pozas, de 38 años, quien recibió la noticia de su despido un día después de su regreso de una incapacidad que le otorgó el Seguro Social por quince días.

Como relata Marcela Hernández, el 25 de junio pasado ella se reportó con su jefe y le preguntó dónde iba a trabajar; él le comentó que mejor tomara un día sin goce de sueldo, debido a su regreso de una intervención quirúrgica por un quiste y para que descansara.

Al siguiente día, sus compañeras le dijeron que la habían “voceado” para que se presentara en Recursos Humanos “y cuando te vocean en Recursos Humanos ya sabes a lo que te mandan”.

Recordó que Gabriela Cassani, quien es una de las encargadas de dicho departamento le confirmó que debía pasar a la sala de juntas; ya ahí, le informó que estaba dada de baja, y aunque ella pidió una explicación, Cassini le dio a “escoger” el motivo entre: faltas, firmas o baja productividad”.

Cuando Marcela pidió ver un documento donde se avalara alguna de estas tres razones, la encargada de Recursos Humanos simplemente dijo que no tenía ninguno.

Si se trataba de productividad, la ex empleada de Eckerle de México le recordó que acababa de recibir un premio por obtener 100% de productividad en su trabajo en los primeros días de junio de este año. Este premio consiste en 120 pesos en vales de despensa más un convenio de 198 pesos.

Ante la respuesta de Marcela, Gabriela Cassani no supo decir la verdadera razón del despido, simplemente le puntualizó que ya se encontraba fuera de la nómina.

Libertad de Palabra buscó entrevistarse con el personal de Eckerle de México S.A. de C.V., para que expusiera su versión sobre las quejas de los ex trabajadores queretanos, pero no hubo respuesta al asunto.

Marcela, al saber la cantidad que recibiría por su despido, reaccionó inconforme: “me querían dar $12 mil 770 y yo le dije que no, que no le iba a firmar porque era muy poco”.

La encargada de Recursos Humanos entonces la invitó para que fuera a la Junta de Conciliación y Arbitraje para que le confirmaran que esa cantidad era la correcta.

Angustiada, Marcela consultó a algunas de sus compañeras quienes le indicaron que la empresa se regodea en afirmar que Conciliación está vendido con ellos. “Que ellos ya le dieron un dinero para que toda la gente que vaya con su demanda nomás le digan que le reciban 3 mil pesos más y ya se vayan a gusto”, lamentó.

Ese fue el caso de otro trabajador de nombre José Luis Piña, quien sufre de ataques epilépticos, quien dijeron que acudió a la Junta de Conciliación y Arbitraje y recibió esa respuesta, pues la empresa le ofrecía 13 mil pesos y al final salió con 16 mil.

Hernández Pozas no firmó papel alguno, por lo que Cassani le pidió que recogiera sus cosas del locker que hasta minutos antes le pertenecía, esperó a que Marcela recogiera sus objetos personales, para comprobar que no se robaba nada.

Y es que la ex empleada Patricia Aguilar, junto con el abogado que lleva la demanda laboral que interpuso junto a siete compañeros, hicieron un cálculo estimado de cuánto debía recibir de liquidación, el cual arrojó que la cantidad adecuada por lo menos era de 27 mil pesos, sólo contando el finiquito.

Por ello exhortaron a sus compañeros a que no se dejen presionar y no firmen ningún documento, sino que se sumen a la demanda que hay contra la empresa en la Secretaría del Trabajo.

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